CARIÑO, ¿DÓNDE ESTÁS?

CARIÑO, ¿DÓNDE ESTÁS?

 

 

shutterstock_157194065Muchas parejas funcionan de maravilla durante su vida en pareja sin niños y, cuando éstos llegan, la estabilidad se tambalea. ¡Normal! Muchas cosas cambian inevitablemente, porque donde había dos, ahora hay tres o más, y hasta que cada uno se coloca en su lugar, puede haber descontrol de emociones y situaciones de crisis.

Normalmente, las mujeres nos vemos desbordadas por este nuevo rol, y su conciliación con todos los demás. Queremos llegar a todo como antes, y que no se note en nuestro rendimiento que hemos sido madres.

Los hombres, en su mayoría, se sienten absolutamente desplazados e incomprendidos, y aunque se esfuerzan por entenderlo en algunos casos, es complicado aceptar que ahora “su mujer ha desaparecido y en su lugar sólo está mamá”. En el mejor de los casos, esperan pacientemente “a ver si cuando se pase la novedad, la cosa cambia”, y lanzan mensajes de vez en cuando de SOS que no siempre son recibidos por su mujer o que, recibiéndolos, les acusa de egoísmo “¿es que no ves que no llego, que estoy agotada?”.

Al final, ambos tienen una necesidad de atención, de comprensión y de tiempo de dedicación a ellos que siempre acaba por acaparar el bebé, ese ser al que quieren más que a su propia vida, pero que se la ha cambiado por completo.

La mujer pasa a ser Mamá y el marido Papá y, aunque pueda parecer banal, el lenguaje influye mucho en las emociones, y el mensaje que se transmite de forma subliminal deja a la pareja sin hueco.

¿ Y qué podemos hacer para minimizar los efectos de la maternidad/paternidad en la pareja?

Vosotras:

  • No estáis solas, el bebé tiene un papá que debe y quiere participar activamente en su crianza y, si está perezoso en este sentido, podemos hablarlo con él e intentar facilitárselo. Seguro que hay una razón por ahí que lo explique y se pueda solucionar.
  • El día tiene veinticuatro horas y es necesario organizarse y priorizar en tareas, ser disciplinadas y realistas con vuestra agenda, para que no llegue la frustración y os invada.
  • Antes que mamás erais mujeres, esposas, hijas, amigas, etc. No lo perdáis de vista, pues son roles en vuestra vida que también necesitáis, aunque con diferente intensidad.
  • No es materialmente posible hacer perfecto todo. Bajad vuestro nivel de exigencia hasta un punto que transijáis bien y no acabe vosotras por exceso ni por defecto.
  • Hablad con vuestra pareja de lo que os pasa, de lo que sentís, pero hacedlo desde la serenidad y la complicidad, no desde el reproche ni la ira.
  • Escuchad a vuestra pareja. Está viviendo algo muy parecido a vosotras, y quizá pueda aportaros un punto de vista que os dé luz y os ayude a los dos.
  • La educación y crianza de los hijos corresponde a papá y a mamá. ¡Compartidla!
  • Buscad todos los días un hueco para dedicároslo en exclusiva, sea el tiempo que sea, sin interrupciones, sin pensar en lo que no estáis haciendo. Dar os ese espacio… ¡es un gran regalo!
  • Escuchad a la mujer que lleváis dentro, sacad vuestro lado sexy, poneros guapas, intentad “reconquistar” a vuestra pareja. Buscad salir de la rutina de vez en cuando y que la chispa reavive las ascuas y vuelva a brillar la llama de la pasión.

Vosotros:

  • La paternidad es una responsabilidad que requiere participación activa. Vuestro hijo os necesita, no basta únicamente con la mamá.
  • Si vuestra pareja está tan volcada en su nuevo papel que lo acapara todo y no os permite ocupar vuestro lugar, hablad lo con ella. Contadle cómo os sentís y buscad entre los dos opciones que sean buenas para ambos.
  • Posiblemente vuestra pareja tenga la libido por los suelos, al menos, los primeros meses. No pasa nada, es de lo más normal. Ahora está absolutamente centrada en su nueva responsabilidad y su cerebro trabaja de forma intensiva para ello. ¡Ni se acuerda del sexo!
  • Tomad iniciativa para ocuparos de la criatura y animadla a ella a que aproveche ese rato para hacer algo que realmente le apetezca. Si no accede, quizá necesite tiempo. Otra opción puede ser que le reservéis, por ejemplo, cita para hacerse un masaje, y así le facilitéis la decisión de irse. A la vuelta estará encantada, y vosotros también.
  • Las tareas de la casa y la logística familiar es cuestión de dos.
  • Escuchad a vuestra pareja, pero de verdad, que sienta que estáis presentes. Intentad poneros en su piel y ayudarle si os lo pide.
  • No dejéis de conquistarla, necesita sentirse querida y atractiva para vosotros. Sorprendedla, por ejemplo, con una cena especial, en casa o fuera, pero que sea una sorpresa y le genere disfrute, no una carga.

En cuanto a los dos,

  • Intentar avanzar en el mismo sentido en lo que a la vida en común se refiere, y a la crianza y educación de vuestros hijos.
  • Dialogar y pactar es el mejor remedio para evitar la mayor parte de los enfados y malos entendidos, pero implica: hablar, escuchar y buscar opciones o soluciones buenas para todos. ¡Todos ganan, quién tenga la razón es indiferente!
  • Buscad pequeños planes para pasar algo de tiempo juntos. No importa de qué se trate, basta con que sea de calidad y exclusivo, sin interferencias.
  • Mirad al otro como un compañero, un cómplice y aliado, la persona a quien amáis y que os ama, que sólo quiere lo mejor para vosotros. Con esa mirada, actuamos de forma que todo es más sencillo, porque no volcamos en el otro nuestra rabia y frustración, y no se pone a la defensiva.
  • Sed generosos de sentimiento: paciencia y transigencia.

A quien os resuene este tipo de situaciones y esteis un poco perdidos, espero que os sirva de ayuda. Muchas son pautas para la vida de pareja en general, no sólo ante la llegada de los hijos. ¡ Probadlo y compartid con nosotros lo que os surja, así aprendemos todos!!!

Hasta el próximo jueves. ¡Que tengáis la mejor semana de vuestra vida!

Begoña Poza Navarro.


Últimos Posts