Familia, docentes y alumnos: Pedagogía Sistémica.

Familia, docentes y alumnos: Pedagogía Sistémica.

Pedagogía SistémicaCada día que pasa, tengo más claro lo sumamente importante que es la Pedagogía Sistémica para crear puentes en la educación entre familias, centros escolares y niños, estableciendo como punto de encuentro la institución educativa. Esta forma de aprendizaje influirá también en la relación posterior de los estudiantes con su entorno social y laboral.

Se trata de una forma de entender el aprendizaje y la educación, tomando en cuenta que cada protagonista de este trío es él y su sistema familiar. Todos están incluidos y tienen un lugar preferente, hasta los que ya no se encuentran físicamente.

Tanto los niños, como los docentes y demás profesionales del centro educativo caminan con sus problemas, dificultades e historia familiar. Si en casa algo va mal, o se está atravesando una situación delicada, sea del tipo que sea, lo llevan a clase, pues forma parte de su vida y es imposible obviarlo, por mucho que lo intenten. De alguna forma se manifestará, sin duda.

Si unos y otros no somos capaces de contemplarnos con la generosidad y comprensión suficiente, como para poder ver más allá de lo que a simple vista se aprecia, si el juicio no nos permite ver que algo subyace, no será posible llegar a un entendimiento y quedará muy mermada la probabilidad de aprendizaje. Todos necesitamos ampliar la mirada y hacerla profunda.

EscuelaLas actitudes y los valores de los profesores, así como las relaciones que se mantienen por éstos con los alumnos, repercuten con más fuerza en la mentalidad de los estudiantes que las mismísimas lecciones, y esto ocurre de manera inconsciente.

La Pedagogía Sistémica parte de lo que tenemos y podemos desarrollar, permitiendo que cada cual aporte lo mejor posible con los recursos de que dispone. Tiene un claro enfoque hacia la abundancia.

Ubica a cada cual en el lugar que le corresponde dentro del sistema, y permite y fomenta la reconciliación entre todas las partes.

Gestiona el equilibrio entre el tomar y el dar. No puedo dar lo que no tomo de la vida. Si no acepto, incluyo y agradezco se rompe este equilibrio.

¿Y de qué forma puede el centro educativo contribuir a que todo esto sea posible? ¿Cómo puede fomentar este vínculo entre familias y docentes?

Para tomar un aprendizaje, es necesario conocer y entender. La institución educativa debe promover la formación para padres y docentes, presentando programas acerca de las diferentes etapas de desarrollo de los niños, y lo que cada una conlleva. Preguntar a unos y a otros acerca de lo que les preocupa y quieren profundizar, es una fórmula de acercamiento muy valiosa.

Es muy importante también el reconocimiento a los profesores de su inmensa labor y aportación a la enseñanza y cuidado de los alumnos, dotándoles de recursos suficientes para que realicen esta tarea desde el disfrute y el amor.

ProfesoresPor otro lado, es fundamental promover y facilitar a todos, y con carácter preferente a los docentes, vías que hagan posible un trabajo personal profundo, pues cuanto más lastre propio suelten, más podrán colaborar y cooperar  en la educación emocional sistémica de los alumnos que, sin duda, es otra vía fundamental de contribución de la escuela.

Lógicamente, para que todo esto sea posible, el centro escolar tiene que destinar ciertos recursos económicos, y es esta circunstancia la que en muchas ocasiones frena el proceso, pues se toma como un gasto, y no como una inversión.

Sin embargo, deberían ofrecerse alternativas, como subvencionar una parte de los costes y que los padres aporten la restante, ofrecer sus instalaciones, aportar el personal facilitador de este tipo de formación y apoyo, crear los programas formativos de acuerdo a las necesidades existentes, gestionar un servicio de cuidado de los alumnos durante el tiempo en que los padres acudan a clase, de modo que no tengan que preocuparse por este tema y sepan que están en buenas manos.

Estoy segura de que los centros educativos que ofrezcan estas posibilidades, tendrán un alto porcentaje de éxito y de acercamiento entre todas las partes que hacen posible el aprendizaje a través de la Pedagogía Sistémica. Será un valor añadido muy importante como institución que, sin duda, marcará también una gran diferencia respecto a su competencia.

En España aún estamos en pañales, y muchas instituciones educativas ni siquiera contemplan esta posibilidad, pero poco a poco, nos vamos moviendo hacia este tipo de educación. ¡Algo está cambiando en la sociedad española!

En esta cuestión, “la crisis” es una excusa y no una realidad. Estamos hablando de una necesidad básica, el derecho fundamental a la educación, no solo académica, sino también de valores, emocional y sistémica.

PadresConstruirnos y desarrollarnos como personas es mucho más que estudiar las materias curriculares, siendo esta parte también, por supuesto, de vital importancia. No podemos cerrar los ojos a la vida y sus enormes posibilidades.

Algunos ya estamos trabajando con ilusión e intencionalidad en que esto sea así, haciéndolo llegar a centros educativos.

Como madre comprometida con la educación de mis hijos, y como Pedagoga Sistémica, me encantaría que pudieran leer este post el mayor número de personas posible, sobre todo del entorno escolar, pues es una forma de contribuir en este cambio de mirada abierta y profunda de la educación.

Si te resuena y tienes oportunidad de hacérselo llegar a otras personas, por favor, hazlo.

¡Mil gracias por anticipado!

Hasta la próxima. ¡Vive y disfruta!

Begoña Poza Navarro.

 

 


2 Comentarios para Familia, docentes y alumnos: Pedagogía Sistémica.

  1. Ana J. Pérez

    Hola Begoña:
    De tu post, que es muy interesante y enriquecedor quiero destacar la idea que aportas de que los Centros Escolares como sedes de educación deben posibilitar la formación de los padres. Así es como madre, profesora y Coach me siento en la obligación de acompañar en su crecimiento, no solo a los alumnos, sino a sus familias, pues si todo el mecanismo de este sistema, que hará mejorar a nuestra sociedad, esta cuidado será más rica y eficaz la Educación de nuestros niños y jóvenes.
    Gracias por escribir y compartir tu post.

  2. coachingtome

    Muchísimas gracias, Ana J. Pérez por tu aportación.Es maravilloso ver cómo cada día somos más las personas que ampliamos la mirada.

    ¡Un saludo!

                                                                                                        (PRIMERA PARTE)

    padre-e-hijo2Son muchos los padres que se sienten agobiados, y tienen un sentimiento de culpa tremendo a causa de pasar poco tiempo con sus hijos en el transcurso de la semana.

    Hoy en día, los trabajos en la mayor parte de empresas privadas o los profesionales autónomos, requieren una exigencia horaria muy elevada, al menos, para las personas que desean poder tener un poder adquisitivo que les permita poder darles a sus hijos el mayor número de cosas posibles, y que disfruten de aquello que ellos no pudieron y sí ansiaron.

    También hay familias que trabajan muchas horas para poder llegar a fin de mes sin que les falte lo imprescindible, y más en el momento actual.

    Por otra parte, existen también los papás y las mamás que, aún teniendo un poder adquisitivo que les permite vivir de forma holgada y darse caprichos, desean mejorar cada día más, e ir prosperando.

    Por último encontramos a quienes aprendieron hace mucho tiempo que el trabajo era una prioridad, que había que echar horas, aunque no las pagase la empresa, porque de lo contrario podían perder su empleo, o que, sencillamente, tienen el hábito de no llegar a casa antes de una hora determinada. Esto de da más entre los papás, sobre todo, los que ocupan puestos de cierta responsabilidad.

    Además, salir de trabajar en muchos casos no implica ir directos a casa, pues muchas veces hay alguna cosa que resolver o comprar o que hacer que retrasa la llegada a casa, momento en que los pequeños y no tan pequeños esperan con entusiasmo o con exigencias, o en sus habitaciones en su mundo, pero lo esperan y lo desean, aunque no siempre lo demuestren.

    Ahora llegan los deberes aún pendientes, el repaso de temas preguntándoles la lección, los baños, cenas, preparativos para el día siguiente y la cama. Es muy difícil por no decir imposible que no se les escape alguna vez aquello de “es que te veo muy poco, y quiero pasar más tiempo contigo”, o “claro, tú llegas te pones a hacer un montón de cosas y ni hablas con nosotros, y si encima no te obedecemos a la primera, te enfadas”, o “conmigo no pagues tus problemas en el trabajo”, o “¿por qué tienes que trabajar tanto? Yo quiero jugar contigo.” Son sólo algunos ejemplos.

    MeHaY aquí es donde aparecen también respuestas del tipo: “yo también quiero pasar más tiempo contigo, pero tengo que trabajar y ganar dinero para que tú puedas hacer o comprarte las cosas que te gustan, y salir a comer por ahí, irnos de vacaciones”, o “a mí también me duele mucho no verte más, pero es que si no, no llegamos a fin de mes”, o “¿y quién va a hacer las cosas si no las hago yo? ¿Qué crees que me apetece llegar cansad@ de trabajar todo el día con agobios, y ponerme a hacer todo esto? A mí también me gustaría sentarme en el sofá y estar contigo, pero no se trata de lo que me gusta, sino de lo que hay que hacer”, o muchas otras que varían según los días, el estado de ánimo y los modales o exigencias con que nos lo digan.

    Una vez que se acuestan y por fin nos sentamos a cenar, muchas veces damos vueltas a lo que nos dicen los niños, y de alguna manera les damos la razón y nos culpabilizamos, tomando la medicina milagrosa que nos permite seguir así de “lo estoy haciendo por ellos y, aunque ahora no lo vean, algún día lo entenderán”……o no.

    Con el paso de los años, cuando un hijo ya adulto comenta a sus padres que casi nunca le leyeron un cuento, o que pocas veces bajaron al parque de lunes a viernes con ellos, o que hubiera deseado tener menos cosas quizá, pero haber pasado más tiempo juntos, ese padre o esa madre siente que se equivocó, que no supo elegir y no era el qué sino el cómo.

    Todas las situaciones, absolutamente todas son válidas y legítimas. Están fuera de todo juicio por mi parte, no me corresponde, y no soy quién ni estoy capacitada para ello. Sí sé una cosa: los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos y lo hacen lo mejor que saben o pueden desde el amor.

    La cuestión es que la realidad es la que es, el mundo laboral sigue sin contemplar en la mayoría de los casos la conciliación de la vida familiar y laboral, y los niños cada vez piden más cosas y más caras, y ya que no podemos pasar más tiempo con ellos, pues intentamos compensarles de alguna manera.

    Entonces, ¿qué podemos hacer para conciliar nosotros ambas facetas sin desatender ninguna? No es tarea fácil, pero tampoco imposible.

    En el post de la próxima semana te daré diez claves para empezar a trabajar en esta conciliación, y ver resultados inmediatos. Ya te anticipo que no es cuestión de cantidad sino de calidad y de libertad de elección siendo consecuente con tus decisiones. ¡No te pierdas el siguiente post!

    ¡Hasta la próxima semana! ¡Vive y disfruta!

     Begoña Poza Navarro.

     

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